domingo, 8 de mayo de 2016

HISTORIAS DE CELADÓN, EL DIOS DE L@S CELADOR@S. EL DIÓS CELADÓN Y LA BRUJA MALVADA

EL DIOS CELADÓN Y LA BRUJA MALVADA.

Antes del nacimiento del Tiempo, nacieron l@s Dios@s. Una vez que nacieron l@s Dios@s y crecieron hasta obtener la Plenitud de su Poder, crearon al Dios del Tiempo, dio comienzo el Tiempo hasta el día de hoy.
Entre ellos, uno de los primeros fue el Dios Celadón, encargado de la vigilancia y cuidado de los otros dioses cuando tenían impedimentos en su salud. De la misma manera que Mercurio era el Mensajero de los Dioses, Celadón era el responsable del transporte de los Dioses enfermos.
Cuando nació el tiempo, y los dioses crearon los Universos y los seres humanos, l@s seguidores del Dios Celadón fueron conocidos como Celadores.  Preocupados por los hijos e hijas Celador@s, les dio estos Doce Consejos, llamados “Los Consejos de Celadón”, a fin de ayudarles a tener una vida profesional satisfactoria y felíz, Divinos Consejos que dicen así:
Consejos de Celadón
Divinidad Protectora de l@s Celador@s

I.             ¿Quieres ser Celador@, hij@ mí@? Mira que, en el recinto sanitario en que trabajes serás, con seguridad, el profesional más cercano al paciente, la persona que primero verán, a la que contarán todo lo que les sucede, y serás tú quien les guiará por el intrincado laberinto sanitario para que el padecimiento que traen sea atendido lo antes posible por el personal que corresponda. Si tú eres cercano y amable con el paciente y sus acompañantes, para ellos, por extensión lo será el Centro Sanitario entero. Ahora, si ese día no tienes un buen día y la atención no es la usual en ti, ten por seguro que el fallo será enteramente tuyo.

II.             En los Servicios Médicos en que estés ubicado, cualquier lugar del Centro Sanitario te preguntarán a ti su ubicación exacta con toda su información correspondiente, porque l@s celador@s, ya se sabe, lo saben todo y tienen un contacto en cualquier sitio. Desde dónde hacer fotocopias, qué máquina de autoservicio hace mejor el café, y cualquier truco de supervivencia hospitalaria que te puedas imaginar, darán por supuesto que los sabes...

III.            Cuando una cama o una silla no funcionen o tengan un problema, no se llamará primero al técnico de mantenimiento correspondiente, no: te dirán a ti que una cama, un sillón, una mesilla, una silla de ruedas, una grúa, un…lo que sea, no funcionan, porque tú sabrás lo que hay que hacer…

IV.           A la hora de realizar cualquier prueba a un paciente, serás tú el que tenga que saber si van andando, en silla, en cama, con historia y con placas, con historia, pero sin placas, sin historia, si tienes que ir a buscarlo tú, si te lo devuelven desde allí…

V.            Como eres Celador@, se da por supuesto que eres un experto en todo tipo de movilización de pacientes, y que sabes mejor que nadie en qué posición se pone cada paciente para realizar cualquier prueba, aunque ni se tenga memoria de cuándo tu centro sanitario realizó el curso de formación correspondiente para l@s celador@s…

VI.           Te desesperarás cuando notes que las entidades que dicen representar nada más a l@s celador@s no hacen nada reseñable por ell@s que se sepa, salvo vivir l@s dirigentes del cuento…y veas que algunos de tus jef@s parece que se han olvidado de que también son celador@s, diciendo cosas cómo “Cuando yo era Celador@..” o presentándose por teléfono con nombre, apellidos, cargo, turno y centro…cuando quien llama de un servicio pide un@ celador@ para realizar una prueba médica a un paciente, y no le importan los galones de quien coge el teléfono, cuando esa persona te grite, maltrate, acose y persiga delante de tod@s,… sin darse cuenta que algún día serán cesados, y algún día, todos ell@s, volverán a empujar camas y levantar pacientes porque nada es para siempre, y recibirán de sus compañer@s el trato a que se han hecho acreedores debido a su engreimiento y vanidad...

Y, sin embargo, a pesar de todo lo anterior…

VII.          Te intentaras llevar lo mejor posible con tus compañeros y, much@s de tus jef@s, que notas que, un@s y otr@s, se esfuerzan por ayudarte en lo que necesites y tienen presentes que son, ante todo, celador@s, porque vas a estar con compañer@s y jef@s, más tiempo al cabo del día que con tu familia, y siempre es más fácil trabajar en un ambiente agradable que en un ambiente con tensión laboral y/o malos rollos, y siempre es más divertido reírse que gritar o cabrearse, ir a currar a gusto que como si fueras al matadero o a la guerra…

VIII.         Cuando aprendes las mejores técnicas para realizar tu trabajo, aunque te cueste dinero, con la finalidad de que el paciente reciba de tu parte el mejor servicio, porque te consideras un profesional tan bueno en lo tuyo como cualquier otro en lo suyo y te preocupas por mejorar tu formación…

IX.           Cuando ayudas a l@s compañer@s nuev@s, enseñándole generosamente todo lo que has aprendido en años de trabajo de la mejor manera posible sin esperar nada a cambio, sólo devolver a otro lo que te enseñaron tus compañer@s a ti cuando tú eras también nuevo…

X.            Cuando veas que un paciente que ingresó muy grave, a quien tú levantaste, acostaste, a quien llevaste a quirófano, consultas y a multitud de pruebas, etc., le veas irse a casa de alta perfectamente recuperado…

XI.           Cuando, al cabo del tiempo, los pacientes vuelvan al hospital, te saluden y te den las gracias por tu apoyo, cuando escriban una carta a la Dirección dando las gracias por el buen servicio que recibieron y en el que te mencionan, porque en algún momento difícil necesitaron un hombro y encontraron el tuyo, y les transmitiste el mejor ánimo posible…

XII.          Cuando acaba el día y te encuentras cansado pero satisfecho por un trabajo bien hecho y con la satisfacción del deber cumplido, y tienes una vida personal enriquecedora, porque tienes claro que, además de ser celador@s somos personas y tenemos una vida aparte del trabajo e intentas no llevar “trabajo a casa” …

Todo esto y mucho más, serás Celador@, hij@ mío, es decir, serás uno de Mis Hij@s Preferid@s.

Aunque Celadón sigue pendiente de sus hij@s, y nada se escapa de su vista, y todo lo sabe, y todo lo ve, les deja Libertad para actuar en conciencia de manera libre y no coercitiva, y les dejó estos consejos para que les sirvieran de guía, consejos que sus hijos e hijas siguen a día de hoy en su inmensa mayoría de manera libre.
Sin embargo, con el transcurso de los años, entre esos buenos hijos e hijas se introdujo una Bruja Malvada, que tal y como estaba previsto, cumplió de sobra la profecía milenaria contenida en uno de esos Consejos, el que dice que: “algunos de tus jef@s parece que se han olvidado de que también son celador@s, diciendo cosas cómo “Cuando yo era Celador@..” o presentándose por teléfono con nombre, apellidos, cargo, turno y centro…cuando quien llama de un servicio pide un@ celador@ para realizar una prueba médica a un paciente, y no le importan los galones de quien coge el teléfono, cuando esa persona te grite, maltrate, acose y persiga delante de tod@s”...
La Bruja Malvada se sirvió de todos los modos conspirativos necesarios, con todas las armas a su alcance, para ponerse por encima de sus compañeros y compañeras. Y una vez que lo logró, cumplió de sobra la profecía. Cuando sus compañeros y compañeras estaban obligad@s a cumplir un horario de trabajo, la Bruja Malvada se consideraba por encima de esas mismas leyes y normas que ella aplicaba con rigor extremo a sus subordinad@s. Nunca la importó nada ni nadie que se pusiera en su camino si molestaba sus propósitos.
El Dios Celadón la dio varios avisos para proteger a sus hijos e hijas de este monstruo, pero ella siguió adelante, enfrentándose a los Dioses abiertamente, sin hacer caso a sus avisos de modificar su comportamiento. Ella creía estar por encima de los Dioses, las Leyes y las Normas, y despreciaba la Solidaridad y el Compañerismo. Un buen día, l@s Dioses, hartos, consideraron que ya habían dado suficientes avisos, en forma de quejas sin fin de todos sus compañeros y compañeras, de los Hijos e Hijas de Asclepio, Higia, y de LexAurea…y en concilio acordaron su final.

Un buen día, Mercurio, Mensajero de l@s Dioses, se le apareció en toda su gloria ante ella delante de quienes ella consideraba no sus compañeros y compañeras, si no sus siervos, y la comunicó su degradación al grado más bajo entre sus compañeros y compañeras y detrás del último de todos ellos a perpetuidad, y así es desde ese momento hasta ahora.